Ni que fuera beneficencia publica…
“Ni que fuera beneficencia publica” decía la abuela LOLA cuando un nieto o nieta le solicitaba dinero para comprar golosinas, su exclamación, expresión verbal, era con una socarrona sonrisa para hacer desatinar a los chamacos a quienes luego consentía con lo solicitado, claro, si se lo merecían. Los chamacos entendían que eso de la beneficencia publica solo era una expresión porque la realidad es que ni siquiera sabían que existía una institución con esa función, menos quien la creo o si era verdad que ayudaba a la población. Bueno, lo…
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